lunes, 25 de abril de 2011

AGUA

Noté algo extraño en mi cuerpo. Me miré en el espejo y entonces vi que mis ojos habían cambiado de color. De un claro azul han pasado a un gris poco natural. Un gris oscuro, como metálico, mate y apagado.
Recorro mi cuerpo con esos nuevos ojos en busca de alguna señal que dé sentido a este brusco cambio. Entonces encuentro una extrema delgadez. Descubro unas manos arrugadas y endurecidas por lo que parecen la acción del tiempo. Pero no, son más bien la consecuencia de un duro trabajo.
No recuerdo haber trabajado tanto, ni recuerdo tampoco haber pasado tanta hambre.
Me he descubierto de golpe, sin darme cuenta, dentro de esta África seca, caliente y hambrienta. 11 años horadando la tierra hasta llegar al agua, han dejado en mí una huella mayor que la del paso del tiempo. Por fin esta agua que ahora es bebible, lavará a estos niños cada mañana.
Ahora sé que no quiero irme de aquí. Que me quedaré para siempre dejándome arrugar las manos a conciencia.
En África mis ojos no han cambiado de color, han cambiado mi forma de ver el mundo.

VERLA LEER

Hoy la veo absorta en Saramago. Cada curva separa su mirada de la página. Cada tramo un parpadeo. 4 años nos unen de Vallecas a Puerta de Atocha.  La salida del túnel deslumbra su retina: tendré que tintar las ventanas.
“Próxima estación, El Pozo”. Descansa  mirando al frente, la vista fija y la sonrisa breve. Arranco y vuelve a Saramago. Cada desliz en mi movimiento la separan de la historia frunciendo el ceño. Voy a aminorar mi marcha. Voy a mecerla en mi vagón como el aire al trigal en primavera. La necesito.

lunes, 28 de marzo de 2011

LOS CAFÉS DE LARSSON

Uno no sabe la cantidad de situaciones que arregla un café solo hasta que no ha leído la trilogía Milennium de Stieg Larsson.

Cada crisis, cada sobresalto, cada situación que contribuye a despejar alguna duda, está regada por un buen café caliente.

Hubiera querido estar dentro de esas magníficas novelas sólo por tomarme un café con Mikael Blomkvist.

Si Dovtoyeski hubiera tenido a mano una buena cafetera la hubiera puesto sin duda al servicio de su Crimen y Castigo.

Paqui

sábado, 26 de marzo de 2011

MICRORRELATO

FOLIO

Ardo en la hoguera junto a mis 2.530 compañeros de viaje. Durante 3 años hemos pasado de mano en mano observando de cerca cada dedo ensalivado. Soy el último, el que contiene la firma del Jefe de la Comisión de Servicio. En mí estaba la clave de ese pleito interminable. Y nadie nos leyó en serio.
No es justo terminar así. Hemos sido fieles sin amarillear, perder la tinta ni la firmeza de nuestra piel. No hemos mostrado ni una sola arruga. Al menos podían habernos usado para escribir en nuestra espalda aunque sólo fuera un insignificante menú del día.

Relato finalista del V Concurso de Microrrelatos de Abodados Marzo 2011